Qué medimos, cómo se califica, cómo se calcula el ajuste al puesto y qué hacemos para que un resultado sea confiable. Sin cajas negras.
Cada empresa elige las que necesita para cada vacante. Las preguntas pasan por la revisión de un especialista externo en recursos humanos antes de marcarse como validadas.
Miden capacidades con respuestas correctas e incorrectas: razonamiento, atención, comprensión, manejo de datos.
Describen estilos y preferencias. No hay respuestas buenas o malas: importa qué tan cerca está el perfil de lo que pide el puesto.
Evalúan conductas laborales concretas: servicio, liderazgo, ventas, integridad, organización.
En aptitud, es el porcentaje de respuestas correctas. En personalidad y competencias, cada respuesta va de "muy en desacuerdo" a "muy de acuerdo"; las preguntas redactadas al revés se invierten, se agrupan por dimensión y cada dimensión pesa según su importancia dentro de la prueba.
Al publicar la vacante, marca cada prueba como clave, importante o complementaria. Una clave pesa el triple que una complementaria. También puede fijar un puntaje mínimo y hacerlo obligatorio.
El ajuste al puesto es el promedio ponderado de las pruebas: alto desde 75, medio entre 55 y 74, bajo por debajo de 55. Con ese número se ordena el ranking de postulantes de cada vacante. Si cambian los pesos, el ranking se recalcula.
Cada reporte trae, además del ajuste, la consistencia de las respuestas y un nivel de riesgo, siempre con las razones escritas.
Comparamos preguntas que miden lo mismo. Si la persona dice una cosa y luego la contraria, la consistencia baja.
Marcar la misma opción en casi todo el cuestionario suele indicar que no se leyeron las preguntas.
Si se responde más rápido de lo que toma leer cada pregunta, el resultado pierde valor.
Cambio de dispositivo o de red a mitad de la prueba, la misma prueba abierta en dos lugares, salir de pantalla completa.
Cuando una sola prueba se respondió mal, la consistencia toma esa prueba y no un promedio, para que no quede escondida entre las demás. El nivel de riesgo también suma un puntaje bajo en la prueba de integridad o no alcanzar un mínimo obligatorio.
Un 70 dice poco si no se sabe cómo le va a los demás. Por eso calculamos cada semana la distribución de puntajes de los candidatos evaluados en Honduras y mostramos en qué percentil queda cada resultado: "supera al 72 %".
Si a un candidato le piden una prueba que ya hizo, puede enviar ese resultado en lugar de repetirla. Así no pierde tiempo y la empresa recibe el resultado de inmediato.
No. Son una herramienta de apoyo para ordenar y enfocar el proceso. La decisión de contratar siempre es de la empresa, junto con la entrevista, la experiencia y las referencias del candidato.
Sí. Al terminar cada prueba el candidato ve su resultado en su panel. La empresa ve el reporte completo solo de las pruebas que ella misma le asignó.
Si la hizo en los últimos seis meses, la prueba no cambió desde entonces y no hubo señales de fraude, puede elegir enviar ese resultado en lugar de repetirla. La decisión es solo del candidato: la empresa no puede pedirlo ni ver para qué otra empresa la hizo.
No. El nivel de riesgo resume qué conviene revisar en la entrevista, y siempre viene con sus razones escritas. Por sí solo no es motivo de descarte.
Entre 12 y 25 minutos según la prueba. El tiempo corre desde que el candidato empieza y no se puede pausar; antes de empezar se le explica todo y se le pide su consentimiento.
Incluido en los planes con pruebas, o con créditos de evaluación desde el plan gratis.
Usamos cookies de analítica para entender cómo se usa EmpleoMio y mejorar la plataforma. Más información